Desde mi puesto de Responsable del Departamento de Seguro de Crédito de Ores y Bryan he podido asistir a innumerables argumentos dados por empresarios de toda naturaleza para auto convencerse de que sus clientes son «buenos». «Javier antes vende su casa que dejarme a deber a mí» llegaba a decirme uno de ellos en el paroxismo de la fe, refiriéndose a un cliente que atravesaba ciertas dificultades de liquidez y al que seguía vendiendo.

El motivo de este posicionamiento se fundamenta evidentemente en el conocimiento que tenemos de nuestros clientes y de la trayectoria que mantienen con nosotros desde años. Pero esta teoría, bonachona y confiada, desafía peligrosamente datos que la deberían poner en cuarentena, como el que anoto a continuación, aportado por la aseguradora Crédito y Caución, que cita fuentes del INE y que cifra en 2.800 las empresas que se disolvieron en enero de 2011, lo que representa un 13,1% más que en 2.010.

 

 

Por lo tanto, en la ecuación de «conozco a mis clientes» se introduce inexorablemente una variable, que siempre es absolutamente desconocida, como es la solvencia de los clientes de mis clientes, a los que no conozco y que provocan el temido efecto dominó de la deuda. Tú no me pagas, yo no pago, él no paga…

En mi calidad de profesional del seguro de crédito, puedo recomendarle despejar esa incógnita con la contratación del SEGURO DE CRÉDITO que mejor se adapte a sus necesidades y que no deje el fruto de tantos años a merced de terceros, con toda la buena voluntad del mundo, pero sin un euro.

Y  sí, efectivamente Javier tuvo que vender su casa, pero se la quedó el banco y nuestro incauto hombre no cobró.

 

Manuel Villegas

Responsable del departamento de Crédito de ORES & BRYAN.