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roubiniLa hoja de ruta para acabar de una vez por todas con el declive griego, el contagio periférico y una más que previsible crisis financiera global ya está aquí.

 

 

 

 

 

 

Gracias a la colaboración de expertos de la talla de Nouriel Roubini, profesor de la Universidad de Nueva York, Daniel Alpert, de Westwood Capital, y Robert Hockett, profesor de derecho en la Universidad de Cornell, se ha conseguido esbozar un plan, bautizado como “El camino hacia delante”, que plantea líneas de acción efectivas para solucionar de una vez por todas el cáncer soberano que carcome al Viejo Continente, así como el estancamiento económico que sufre EEUU o el posible desgaste del gigante asiático.

Con un coste aproximado de 1,2 billones de dólares, el proyecto está basado en tres fases de acción, o pilares, que permitirán a los gobiernos sobrevivir a la actual situación. El documento define el actual contexto como el resultado de “una burbuja de crédito masiva que ha dejado a la economía con un enorme endeudamiento, reducido la demanda y ha provocado un desempleo récord acompañado de salarios mucho más bajos”.

De hecho, Bill Gross, co-fundador de Pimco, la gestora de bonos privada más grande del mundo, aseguró a través de un tweet que “se mostraba de acuerdo” con las líneas trazadas por Roubini, Alpert y Hockett mientras recomendaba a los ciudadanos “leer en informe en lugar de ver los debates republicanos”, en referencia al encuentro televisado que los candidatos presidenciales de la oposición mantuvieron el martes por la noche en la Universidad de Dartmouth, donde la economía fue el tema principal.

 

Fase I: Inversión en infraestructuras

En primer lugar, este grupo de expertos propone un importante programa de cinco a siete años de duración donde se dedique una gran inversión pública a las reparaciones de la infraestructura pública, especialmente en EEUU.

Al aplicarse esta medida se crearían empleos y se establecerían las bases para una economía más eficiente y rentable. El documento también hace hincapié en el elemento clave de la “autofinanciación”, que estaría beneficiada por unos costes históricamente bajos de endeudamiento del gobierno.

 

Fase II: Reestructurar la deuda inmobiliaria y financiera

En segundo lugar, Roubini y sus colegas proponen un programa de reestructuración de la deuda cuyo alcance pueda sentirse a nivel nacional, y tenga en cuenta dos de los sectores (íntimamente relacionados) como son el bancario y el inmobiliario. Al fin y al cabo los autores del análisis son conscientes de que los peores episodios de incremento de deuda y los peligros de una deflación han sido el resultado de burbujas en el sector de la vivienda y en el financiero.

Como resultado, “proponemos una completa reestructuración de la deuda, con propuestas que creemos van a sanear el sector inmobiliario y desobstruir las arterias financieras”.

 

Fase III: Desapalancar deuda en EEUU y Europa

Por último, los expertos plantean reformas globales que faciliten el proceso para restablecer el equilibrio de la economía mundial y garantizar el proceso de desapalancamiento de deuda en Europa y EEUU.

 

Desde su punto de vista, la “clave en los próximos cinco a siete años será el crecimiento de la demanda interna en China y otras economías de mercados emergentes” para compensar la disminución de la demanda en el mundo desarrollado, que a su vez deberá reducir su endeudamiento y corregir el desequilibrio actual de la oferta mundial en relación con la demanda mundial.

Otra de las claves será la creación de un fondo de emergencia mundial para estabilizar la demanda que permita reciclar las reservas de divisas, ahora en manos de las naciones con superávit, de forma que se genere empleo en los países en déficit.

A largo plazo, “observamos necesarias las reformas del FMI, Banco Mundial y otras instituciones con el fin de permitir respuestas automáticas y eficientes a los ajustes cambiarios, el reciclaje del superávit y la provisión de liquidez mundial”.

VIA elEconomista