La estatura de las mujeres españolas ha permanecido estancada durante 20 años. En este periodo, los hombres han ganado altura.

Las generaciones de españolas que nacieron entre 1939 y 1958 no superaron los 160 centímetros de altura. Pero la estatura de las más jóvenes tampoco ha mejorado notablemente, ya que se sitúa en los 162 centímetros para las nacidas en 1982 (sólo 7 centímetros más que las que vieron la luz en 1910).

Diferente ha sido la evolución para los varones, cuya talla ha pasado de los 166 centímetros de los nacidos en 1910 a los 177 centímetros de los que vinieron al mundo en 1982.

Estas son las principales conclusiones del estudio dirigido por Julio Pérez, del Centro de Ciencias Humanas y Sociales del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), un trabajo innovador porque por primera vez analiza conjuntamente la evolución de la estatura en ambos sexos y a lo largo del siglo XX.

Para la investigación, los autores han tomado los datos de la Encuesta Nacional de Salud, realizada por el Estado desde 1987. «Hasta ahora la estatura se estudiaba con los datos del Ministerio de Defensa de los hombres llamados a filas. Ahora, al tener los datos de las diferentes generaciones hemos comprobado que la evolución del crecimiento no ha sido paralela entre hombres y mujeres», insiste Pérez.

Que las féminas miden algo menos es conocido, pero que «haya generaciones en las que la estatura no ha aumentado es algo nuevo».

La altura final resulta de una combinación de variables genéticas y ambientales, sobre todo alimentación y condiciones sanitarias. Los médicos afirman que los periodos bélicos dejan huella en la salud de la población, un argumento que podría explicar que esas españolas de las generaciones de posguerra no hayan crecido más. Sin embargo, la misma consecuencia se debería haber visto en los hombres.

Según Pérez, «este estancamiento en las mujeres podría tener muchas causas, pero con dos datos de los que disponemos ahora no podemos confirmar ni desmentir todavía ninguna hipótesis».

Los investigadores afirman que el análisis de la estatura se ha convertido en las últimas décadas en una de las alternativas más fructíferas para estudiar la salud media de la población (en lugar de mirar sólo la esperanza de vida) debido a la influencia que tienen sobre ella la alimentación y las condiciones sanitarias.

Aunque los españoles seamos, en líneas generales, más bajos que nuestros vecinos, la evolución de las estatura en nuestro país ha sido más rápida. Y ello ha sido por la velocidad a la que se han producido los cambios socioeconómicos, productivos y demográficos.»A principios del siglo XX España tenía la mortalidad más alta de Europa y ha llegado al siglo XXI siendo uno de los esatados con la mayor esperanza de vida del mundo», subraya Julio Pérez.

 

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