España batió la semana pasada el récord de la generosidad. El altruismo de 39 familias permitió realizar un total de 91 trasplantes en 72 horas, algo completamente inaudito en la historia de la medicina mundial, tanto desde el punto de vista humano como organizativo.

No fue algo buscado. La muerte en cadena de decenas de donantes, la mayoría de ellos como consecuencia de infartos y derrames cerebrales, obligó a poner en marcha un complejo operativo que fue creciendo hasta convertirse en la mayor intervención de trasplantes en cadena conocida hasta la fecha.

«Nada me gustaría más que mejorar algo así, pero hemos batido una marca difícilmente superable», reconoció el director de la Organización Nacional de Trasplantes (ONT), Rafael Matesanz.

Las cifras difundidas ayer dan prueba de la magnitud del dispositivo que se hizo necesario. Salvar la vida a ese centenar de pacientes obligó a coordinar de manera milimétrica la labor de un millar de profesionales de muy diferentes sectores y que operan bajo el mando de quince gobiernos distintos: los de 14 autonomías y el de Portugal. Toda una auténtica obra de ingeniería humana.

 

Sin errores

No son solo médicos, cirujanos, anestesistas y enfermeros los que han de movilizarse de manera ordenada ante una explosión de solidaridad como ésta. También se hace imprescindible el personal de ambulancias, administrativo, agentes de tráfico que atienden los siniestros, equipos que custodian los vehículos sanitarios, coordinadores en aeropuertos y helipuertos, pilotos… una larga lista. «Es un trabajo muy complejo que requiere muchos años de experiencia. Tuvimos que atender más de 60 llamadas telefónicas, sin olvidar que el mínimo error podía costarnos una vida», resume Matesanz.

El ejercicio practicado fue de tal magnitud que se precisó de la colaboración del Estado Mayor del Ejército del Aire en seis ocasiones. En total, se organizaron doce vuelos que requirieron diez aeropuertos, siete civiles, dos militares y uno de ámbito internacional, en Portugal.

El modelo de gestión de la ONT está considerado como ejemplo organizativo en todo el mundo. Su manual de buenas prácticas’, recientemente editado, «se ha traducido a todos los idiomas y nos lo ha copiado todo el mundo», apunta un orgulloso Matesanz. Por eso, no es de extrañar que los días 23, 24 y 25 de noviembre hayan quedado inscritos en la historia de la Medicina universal. La muerte inesperada de 39 donantes, dos de ellos extranjeros, puso en marcha una intensa actividad en 42 hospitales de Andalucía (3), Aragón, Asturias, Cantabria, Castilla-León (2), Cataluña (9), Comunidad Valenciana (7), Extremadura, Galicia (2), La Rioja, Madrid (7), Murcia y País Vasco (2).

La anterior plusmarca de donación y trasplantes en España, que lidera la tabla mundial por encima de Francia y Alemania, alcanzó en marzo de 2009 la cota de los 32 trasplantes en 24 horas, en otra histórica jornada.

VIA Diario Sur