Canario de nacimiento, formado en Boston y Harvard, el politólogo Juan Verde (1971) es una importante pieza de la maquinaria electoral del presidente Obama, al que asesora en temas tan diversos como voto latino y economía sostenible.
¿Cuál es exactamente la función que desempeña usted en la campaña electoral de Obama?
Yo asesoro a la campaña en votos en el extranjero. Mi objetivo es movilizar a los casi diez millones de norteamericanos que viven fuera.
La anterior campaña estuvo marcada por el protagonismo de las redes sociales. ¿Qué estrategia se han marcado esta vez?
La novedad más importante de esta campaña es la gran infraestructura que se está montando para movilizar a la gente a nivel de calle, más allá de las redes sociales e Internet, que también jugarán un papel importante. Sabemos que los republicanos van a invertir más dinero que nosotros en publicidad, y lo que queremos hacer es crear un ejército de voluntarios, movilizar a más de un millón de personas para que trabajen como simpatizantes. Creemos que esa será la clave de esta campaña.
El sistema electoral americano es muy diferente al español. ¿Cree que es mejor o peor?
Efectivamente, hay varias diferencias importantes. La primera es que el sistema norteamericano se basa en listas abiertas y no en listas cerradas como en España. Creo que eso aporta frescura y legitimidad al proceso, porque en el proceso de primarias cuando se presentan los candidatos el partido ni siquiera puede involucrarse, y eso permite que se meta en la carrera cualquier persona que quiera. En segundo lugar, está el sistema de financiación abierto. Eso tiene sus cosas malas y sus cosas buenas. Lo bueno es que el candidato tiene que convencer al votante no solo para que le vote sino para que le dé dinero. Eso hace que sean millones de personas las que se involucren en la campaña, ya sea como voluntarios, simpatizantes o donantes. La parte mala es que puede haber abusos, ciertos individuos que tienen mucho dinero y que intentan comprar el sistema. Pero al final siempre impera el sentido común y la gente no se deja engañar. Poner más dinero en la campaña no es garantía de éxito. Por eso creo que el sistema americano no es el mejor, tiene sus imperfecciones, pero a mí ante todo me gusta que permita la libre entrada de cualquier candidato al sistema.
¿A EE UU también llega la oleada de desencanto hacia la política, representada en España por el 15-M?
Es un fenómeno global y lo estamos viendo no solo en España o Europa, sino en la Primavera Árabe o en China, y también en EE UU, con el movimiento Occupy Wall Street. Es una señal de que los políticos en todo el mundo tienen que reinventar el sistema electoral, porque hay un segmento de la población, sobre todo joven, que no está de acuerdo con este sistema. Y yo lo que creo es que hay que trabajar desde dentro del sistema para incorporar a esta gente. Es una señal muy clara de que se puede y se debe mejorar el sistema.
¿Cómo se sigue en EE UU la crisis de la deuda soberana europea?
EEUU ve con preocupación lo que está ocurriendo en Europa, en gran parte porque las dos economías están entrelazadas y son dependientes la una de la otra. La población conjunta entre EE UUy Europa representan el 9% de la población mundial, pero sus dos economías suman más del 54% del PIB mundial. Son momentos muy difíciles, pero veo el futuro con optimismo. Los últimos acontecimientos nos permiten hablar del principio de la recuperación y de la luz al final del túnel.
¿Se está demostrando que la estrategia de EE UU ante la crisis, con políticas de crecimiento, es más efectiva que la austeridad que ha propugnado Europa?
Es solo mi opinión personal, pero creo que EE UU ha apostado por la austeridad, como Europa, pero la gran diferencia ha sido que hemos pensado que la austeridad y el crecimiento económico no van reñidos. En EEUU se ha seguido apostando por sectores estratégicos: la innovación y las energías renovables. Estamos haciendo ahora la mayor inversión que ha hecho en su historia en energías limpias, hemos aumentado la capacidad en un 44%% en los últimos tres años. Probablemente si le pregunta a Obama, él le diría que no es suficiente. Pero los resultados están ahí, y son apabullantes: EE UU ha salido de la crisis, lleva 27 meses de crecimiento positivo y dos años de bajada del desempleo.
Frente al despegue de EE UU, ¿cómo ve la situación en España?
Si bien EE UU ha optado por un modelo distinto, también creo que España está tomando las decisiones correctas, difíciles desde luego y poco populares, pero absolutamente necesarias para salir de esta crisis. Por eso decía que soy optimista. Vamos a salir de la crisis mucho más fortalecidos como sociedad, con una economía mucho más dinámica y basada en la competitividad y sobre todo en la eficiencia. Y eso solo puede ser positivo cara al futuro. En España se había llegado a unos niveles exagerados en todos los sentidos y creo que se está tomando el sendero del crecimiento, apostando por unas reformas que son necesarias.
¿Qué sectores pueden ser interesantes para empresas españolas que quieren exportar?
Las preguntas que se tiene que hacer una empresa en Málaga es: dónde están los yacimientos de crecimiento en EE UU y qué ventaja competitiva pueden explotar allí. Para mí, los sectores son claros: las nuevas tecnologías, la innovación, el I+D, la nanotecnología, la biomedicina. Pero sobre todo, las energías renovables y la eficiencia energética. Y ahí España ha desarrollado un ‘know how’ muy importante en los últimos años. Una empresa de energía solar malagueña se puede sentar a hablar de tú a tú con una empresa americana porque ésta probablemente no haya hecho ningún parque fotovoltaico y la de Málaga ha hecho diez en los últimos cinco años.
¿Conoce la iniciativa Málaga Valley? ¿Qué consejos daría a sus dirigentes para lograr convertir a Málaga en el Silicon Valley europeo?
Consejos no daría ninguno; conozco muy bien Málaga Valley y creo que es el tipo de proyecto por el que tiene sentido apostar. Sobre todo porque se basa en la economía del conocimiento, que a la larga será la que le dé la ventaja competitiva a España y la que genere un empleo de calidad. Es un tema muy interesante y felicito a Málaga y a Andalucía por haberlo puesto en marcha.
Se lo habrán preguntado mil veces: ¿cómo es trabajar para el presidente Obama?
Él es una gran persona. Es el presidente con la mayor capacidad intelectual que ha ocupado la Casa Blanca en muchísimo tiempo; es una persona muy inteligente, preparada y muy trabajadora; pero sobre todo es una persona muy campechana y muy noble. Creo que eso es lo que le hace especial. Es un privilegio trabajar para él.