Todos sabemos que la financiación se ha convertido en una “misión casi imposible” para nuestras PYMES y autónomos. A pesar de ello, el número de empresas que buscan apoyo financiero ha descendido. No es que lo hayan logrado o estén servidas, ni que pretendan olvidar sus proyectos (la creación de empresas en 2012 ha experimentado un incremento global del 3 por ciento), sino que han desistido de buscar crédito en las entidades bancarias  y cada vez recurren más a otras fuentes, como fondos alternativos o de su entorno.

Desde hace varios años, la queja generalizada de los empresarios de cualquier sector, es la ausencia de liquidez y circulante. El crédito a las PYMES en nuestro país ha caído un 66% desde 2007: en torno a 265.000 millones de euros. No nos cansaremos de repetir que la solución necesariamente vendrá del empleo que sean capaces de generar empresas y autónomos cuando el mercado, el contexto general y las condiciones financieras lo permitan.

A punto de cerrarse el año y finalizado el proceso de rescate a la banca, la situación de estrangulamiento del crédito se mantiene intacta.. Para intentar corregir esto, la Comisión ha anunciado recientemente la puesta en marcha del Programa de Competitividad de las empresas y PYMES que ofrecerá un mecanismo de garantía para obtener préstamos de hasta 150.000 euros y al que se espera accedan unas 350.000 empresas de la UE hasta 2020.

No obstante lo anterior, conociendo la lentitud en la toma de decisiones, se nos antoja imprescindible potenciar urgentemente fórmulas alternativas de financiación para nuestras empresas, a través del capital riesgo, crowdfunding o micromecenazgo, business angels, o las eficaces sociedades de garantía recíproca (SGR).

Las Sociedades de Garantía Recíproca (SGR) son entidades financieras cuyo objeto principal consiste en facilitar el acceso al crédito de las pequeñas y medianas empresas (pymes) y mejorar, en términos generales, sus condiciones de financiación, a través de la prestación de avales ante bancos, cajas de ahorros y cooperativas de crédito, Administraciones Públicas y clientes y proveedores

Son entidades de carácter financiero, supervisadas por el Banco de España especializadas en encontrar soluciones factibles con grandes dosis de rigor en el estudio de cada una de las operaciones concedidas, a través de comités de riesgos integradas por empresarios, entidades de crédito y administraciones implicadas.

Es evidente que el sector de las SGR se presenta como una vía complementaria eficaz, para superar el actual “cuello de botella” anteriormente referido. Se trata de una fórmula de colaboración público-privada que multiplica el esfuerzo inversor inicial. Así, cada euro aportado por la Administración, la SGR lo eleva a 35 euros en avales, que a su vez se convierten en más de 45 euros de inversión por parte de una PYME.

Pero no solo está este tipo de opción.

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Noticia recogida de la Opinión 29/11/2013

Micromecenazgo o Crowdfunding, también denominado financiación en masa o por suscripción, cuestación popular,financiación colectivay microfinanciación colectiva,es la cooperación colectiva, llevada a cabo por personas que realizan una red para conseguir dinero u otros recursos, se suele utilizar Internet para financiar esfuerzos e iniciativas de otras personas u organizaciones. El micromecenazgo puede ser usado para muchos propósitos, desde artistas buscando apoyo de sus seguidores, campañas políticas, financiación de deudas, vivienda, escuelas, dispensarios y hasta el nacimiento de compañías o pequeños negocios.

¿Qué es un Business Angels o Inversor Particular?

Se trata de personas físicas con un amplio conocimiento de determinados sectores y con capacidad de inversión, que impulsan el desarrollo de proyectos empresariales con alto potencial de crecimiento en sus primeras etapas de vida, aportando capital y valor añadido a la gestión. Los business angels se diferencian de los inversores tradicionales y del capital riesgo en su implicación en la gestión de la empresa.

Al igual que las entidades de capital riesgo, se trata de inversores que apuestan por un proyecto empresarial, sin involucrarse en el día a día, pero aportando un valor añadido.