Sacyr afirma que “va a terminar” la ampliación.

«Hay que ser un poco optimistas. Lo vamos a conseguir», dice su presidente, Manuel Manrique

La constructora se juega en garantias por 420 millones

El presidente de la española Sacyr, Manuel Manrique, ha dicho este viernes que el consorcio GUPC, que lidera, «va a terminar» el proyecto de ampliación del Canal de Panamá, y pidió «confianza» en la Negociacion de las partes para superar el problema de «flujo de caja» que amenaza con paralizar las obras este mes.

En una entrevista con Efe en la capital panameña, Manrique ha afirmado que las conversaciones con la Autoridad del Canal de Panamá (ACP) son «constantes» y están «avanzando». Ha aclarado que una propuesta financiera divulgada esta semana por Impregilo, otro socio del consorcio, que planteaba a la ACP nuevos desembolsos de entre 500 y 1.000 millones de dólares «es antigua» y está desfasada.

«Esa propuesta (de Impregilo) que ha salido en los medios de comunicación es una propuesta antigua, que como la dinámica en este proceso es muy viva, muy activa, se ha quedado. La propuesta de Impregilo fue rechazada por el administrador de la ACP, Jorge Quijano, que la tildó de «imposible» por estar «fuera del contrato», lo mismo que otra planteada por Grupo Unidos por el Canal (GUPC) el martes que implicaba que la Autoridad desembolsara 400 millones de dólares.

La ACP se ha mostrado dispuesta a un nuevo adelanto de 100 millones de dolares , adicionales a 784 millones ya desembolsados, otorgar dos meses una moratoria al pago de un anticipo de 83 millones, y que el GUPC aporte otros 100 millones para evitar la paralización y garantizar los trabajos por los próximos «dos a cuatro meses». La Autoridad del Canal también ha dicho que el contrato prevé mecanismos para finalizar la obra sin el contratista original y que está dispuesto a invocarla de ser necesario.

La prensa local ha publicado informaciones acerca de una supuesta crisis interna en el GUPC a partir de la propuesta de Impregilo, que pareció unilateral.Al respecto, Manrique señaló que en un «consorcio de cuatro compañías con diferentes nacionalidades, culturas, filosofías, es lógico que haya diferentes maneras de enfocar los problemas». «Pero no dude un momento que nos une el objeto del propio consorcio, que es acabar el proyecto», añadió.

El GUPC, que lideran Sacyr e Impregilo, envió una carta de preaviso a la ACP el pasado 30 de diciembre anunciando que suspenderia las obras en 21 días, que se cumplen el 20 de enero, porque no puede soportar «sobrecostos» superiores a los 1.600 millones de dólares.

La ACP ha considerado ilegal el preaviso con el argumento de que la cláusula invocada no es aplicable, ha dicho que la cifra de «sobrecostos» no se justifica y ha pedido al GUPC que procese sus reclamaciones a través de las instancias previstas en el contrato. «Nosotros podemos cumplir el contrato y el contrato dice muchas más cosas», afirmó Manrique, que se mostró «segurísimo» de que la ACP también lo hará.

El presidente de Sacyr ha aclarado que el «GUPC nunca ha amenazado con nada, no existe amenaza».

Lodo, basalto y hormigón…

Sacyr considera que el pliego de la licitación contenía errores muy graves y costosos

El consorcio ha solicitado un retraso del plazo de la obra hasta febrero de 2016.

Sacyr culpa de los sobrecostes de las obras de construcción del tercer juego de esclusas del Canal de Panamá a la deficiente información facilitada en los pliegos. Las diferencias geológicas y algunos cambios en las especificaciones son los que han generado esos costes extra que el consorcio Grupo Unidos por el Canal (GUPC) cifra en 1.625 millones de dólares (unos 1.200 millones de euros). Estos han sido los grandes problemas de la obra:

Lodo en la ataguía

El consorcio tenía que construir una ataguía o presa provisional en la entrada al nuevo juego de esclusas en el lado del Pacífico para poder ejecutar las excavaciones, hormigonados y rellenos de las nuevas estructuras, bajo el nivel del mar, en seco y en condiciones de seguridad. Esa ataguía es, por ello, el primer trabajo el primer trabajo a realizar y se ejecuta directamente sobre las aguas del océano. la información del concurso decía que había material válido para cimentar la ataguía a 6 metros bajo el nivel medio del Pacífico. Pero al iniciar los trabajos de cimentación, GUPC vio que el terreno válido para la cimentación había sido dragado por la Autoridad del Canal de Panamá (ACP) y sustituido con el tiempo por los lodos de cimentación del río Cocolí. El consorcio tuvo que dragar los lodos, cimentar a 13 metros bajo el nivel del mar y construir una ataguía más ancha en la base y más alta de lo previsto, con un sobrecoste de 120 millones de dólares.

Basalto deficiente

Sacyr explica que las hipótesis de la ACP asumían que el propio basalto de las excavaciones del lado Pacífico serviría como fuente de los áridos para el hormigón de la obra, una vez machacado y procesado. GUPC adquirió e instaló una planta de machaqueo, pero vio que al fracturar el basalto se generaba una inesperada y excesiva cantidad de material fino de naturaleza plástica, lo que le produjo graves problemas. Eso supuso modificar las plantas de machaqueo, obligó a localizar y explotar nuevas fuentes de basalto y a llevar al vertedero los materiales inútiles. Sacyr considera que debido a que la naturaleza real del basalto no fue revelada en la licitación y sus propiedades eran imprevisibles, el consorcio tiene derecho a recuperar costes adicionales por 497 millones de dólares.

Hormigón para 100 años

La principal exigencia para el hormigón de las esclusas es tener una durabilidad de 100 años. Las especificaciones no indicaban una metodología particular para demostrar esa durabilidad, pero sí algunos criterios técnicos. La prueba de permeabilidad establecía un máximo de 1.000 culombios de corriente en un ensayo con un estándar internacional. Pero las especificaciones no concretaban la edad del hormigón a que debía realizarse la prueba, un requisito clave porque la mayoría de las propiedades del hormigón (entre ellas la impermeabilidad y resistencia al cloro) mejoran con el tiempo, según progresa el proceso de hidratación. GUPC asumió que el hormigón podría pasar la prueba con un año de edad, lo cual era bastante antes de que entrase en contacto con el cloro de la sal marina. Pero la ACP exigió, sin que figurara en los pliegos, que cumpliera esos requisitos en un plazo inferior, Por eso, rechazó la opción del consorcio, que tuvo que usar nuevas fórmulas con aditivos como humo de sílice, frecuente en hormigones de alta resistencia. Ese material hace más difícil trabajar con el hormigón, acelera el fraguado y aumenta el calor liberado, lo que obliga a añadir hielo a las mezclas y refrigerar los áridos. Todos esos problemas generaron sobrecostes y retrasos. Los problemas del hormigón junto a otros trastornos, interferencias y modificaciones han dado lugar a una reclamación de otros 880 millones de dólares.

No obstante, el plan de obra contempla que los trabajos concluyan el 30 de junio de 2015, con un retraso de 220 días, lo que Sacyr atribuye a «medidas de aceleración»: más inversión, más equipos, más personal. Si GUPC logra que se le reconozcan los nuevos plazos, y acaba la obra en 2015 tendría derecho a una prima o bonificación de 215.000 dólares por cada día de adelanto, con un máximo de 50 millones de dólares. En cambio, si no se le reconoce ningún retraso justificado, la penalización es de 300.000 dólares por cada día de retraso, con un máximo de 54,6 millones de dólares.

El Canal de Panamá suspende la reunión con Zurich

La reunión prevista para hoy entre Zurich International y la Autoridad del Canal de Panamá (ACP) fue «cancelada» y no se ha fijado una nueva fecha. Esa cita fue anunciada la semana pasada por el administrador del Canal, Jorge Quijano, durante una comparecencia ante la comisión de Asuntos del Canal de la Asamblea Nacional.

Quijano ya se ha reunido anteriormente con los representantes de Zurich, que tiene la fianza por 600 millones de dólares del contrato de construcción del tercer juego de esclusas del Canal de Panamá, que desarrolla el Grupo Unidos por el Canal, liderado por la española Sacyr, y que amenaza con suspenderlo.