Un proyecto ambicioso para que los grandes buques reposten en Málaga.

La construcción de una planta de almacenamiento y suministro de carburante en el puerto para que los cruceros y grandes buques puedan repostar empieza a levar anclas. La empresa que promueve estas instalaciones cuenta ya en su poder con la primera de las tres autorizaciones administrativas que necesita para poder instalar los siete grandes tanques de combustible previstos en el muelle 9, junto a la terminal de contenedores.

Ahora, el siguiente en pronunciarse debe ser el Ayuntamiento de Málaga, donde la tramitación se da prácticamente por resuelta después de haber aceptado la rebaja de la altura de los depósitos (de 16 a 13 metros) y la malla de ficus a su alrededor que propuso la compañía ODT (Oil Distribution Terminals) para camuflarlos desde el paseo marítimo de Huelin y desde el mar para que no sean lo primero que se encuentren los cruceristas del paisaje malagueño.Puerto de Malaga

Desde octubre del año pasado cuentan con la calificación ambiental favorable del Consistorio y se espera que la Gerencia Municipal de Urbanismo formalice su aprobación en las próximas semanas. La inversión supondrá aproximadamente unos 9 millones de euros, con un plazo de ejecución de un año.

La planta quedará compuesta por siete grandes bidones, con una capacidad de 39.878 metros cúbicos de carburante. Los seis de mayor tamaño (gasóleo A y fuel) tendrán una altura de 13 metros frente a los 16 previstos inicialmente. Serán más bajos, pero también más anchos, ya que el diámetro se amplía de los 21 a los 25 metros, aumentando incluso su capacidad hasta los 6.381 metros cúbicos. El que no ha sufrido variaciones es el séptimo, destinado al biodiésel con la idea de distribuirlo a estaciones de servicio de la provincia: 12 metros de alto, 13 de diámetro y 1.592 metros cúbicos.

También se han reforzado las medidas para evitar posibles vertidos, de forma que todos los tanques contarán con cubetas estancas e impermeables de 6.384 metros cuadrados y 3,5 metros de alto para evitar que, en caso de que se produzca alguna fuga, todo el vertido pueda quedar en esa espacio hueco.

No se marcan plazos, pero confían en que en dos meses pueden tener suscritos los créditos bancarios que les permitan afrontar esos 9 millones de inversión.

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