El tránsito de materiales y las nuevas líneas de negocio abiertas en el último año por la empresa concesionaria ha permitido que aumenten las cifras de todas las actividades portuarias a excepción de los cruceristas.

El puerto de Málaga ha visto cómo la remodelación de los muelles uno y dos, creando zonas de ocio y restauración, en los últimos años variaba su estructura y modelo de negocio. Esta decisión se tomó para hacer frente a la crisis, creando un nuevo modelo de negocio, y abrir espacios a la ciudad para hacer de la zona portuaria una parte más de Málaga capital.

Los cambios que se produjeron en el puerto tuvieron una repercusión directa en los muelles dedicados a la carga y tráfico de mercancías, con menos espacio y tomando una menor importancia. Sin embargo, una vez la actividad del Muelle Uno está asentada, y demostrado el acierto en la decisión, el resto de sectores portuarios comienzan su reactivación: el pasado año ya se vieron signo de recuperación, y 2016 está siendo un periodo de certificación.

La recuperación económica general y el nuevo modelo productivo tomado por la empresa concesionaria del muelle 9 –el dedicado al tránsito de contenedores de mercancías–, junto a nuevos modelos de negocio como las plataformas petrolíferas han supuesto la aparición de oportunidades que se pretenden consolidar como realidades.

Las estadísticas de la Autoridad Portuaria reflejan fuertes incrementos en todas las actividades del puerto, a excepción de la llegada de pasajeros de cruceros, respecto a las cifras hace un año. El movimiento de graneles, tanto sólidos como líquidos, ha crecido más de un 50%, mientras que el tránsito de mercancías –que continúa siendo la actividad que más volumen genera– y contenedores aumentaron por encima del 30%.

La localización, un punto estratégico clave

La internacionalización ha de ser un factor vital para que el puerto de Málaga continúe creciendo, y es que su posición geográfica lo convierte en la fachada marítima de la Península Ibérica. Punto clave para el comercio entre Oriente y Occidente, y con el Estrecho de Gibraltar –por donde transitan más de 110.000 barcos de mercancía al año– ‘a un paso’, permitirá apostar por la instalación de industrias en zonas cercanas al puerto.

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