Con el auge del mercado del alquiler en España en los últimos años han proliferado los seguros de protección del alquiler, asegurando las rentas al propietario de la vivienda en caso de que el inquilino deje de pagar el alquiler.

Estos seguros son útiles y beneficiosos para los arrendadores, pero no todos son iguales. Hay quienes comercializan este tipo de producto y no están autorizados para hacerlo. Si usted está pensando en contratar un seguro de protección del alquiler debe saber que tiene que tomar determinadas precauciones para evitar sorpresas. La comercialización de seguros no regulados de impago del alquiler ha crecido mucho en los últimos años, perjudicando a muchos consumidores.protección del alquiler

En 2015 los seguro de alquiler crecieron un 30%; debido a esto se han multiplicado los casos de fraude. Los seguros deben adquirirse exclusivamente con compañías aseguradoras y corredurías de seguros autorizados y expertos en el producto.

Desde el Observatorio Español del Seguro de Alquiler (OESA) informan de la existencia de productos que aunque se comercializan como seguros, no lo son y por tanto no están regulados por la Dirección General de Seguros. Estos «falsos seguros» no otorgan derechos ni seguridad a quienes lo contratan.

El precio de un seguro de protección del alquiler suele rondar el 4% de la renta anual. Con el paso de los años su coste está bajando, ahora son mucho más económicos que hace 10 años.

Debemos analizar las garantías que cubran el impago de las rentas. Se adelantan los recibos impagados, robos por parte del arrendatario, actos vandálicos, daños materiales en la vivienda y en el mobiliario, gastos de desahucio, reclamación de daños y perjuicios, defensa penal en caso necesario…

Muy importante es que se deben exigir seguros individualizados y personalmente diseñados a medida de cada cliente. Los seguros no regulados no estudian ni valoran de forma individualizada la capacidad de pago de cada inquilino.